NUESTROS TRAVERTINOS
Trabajamos con canteras diferentes de Travertino de Irán y otros países, cada uno de ellos con su propia estética en cuanto a fondo dentro de la escala de color, así como su distribución, forma y tamaño de vetas.
Travertino con poro abierto o poro cerrado
Una de las características más reconocibles del travertino natural es su porosidad. Sus pequeños huecos, cavidades y vetas abiertas forman parte de su identidad mineral y aportan textura, profundidad y carácter a cada pieza.
Según el uso y el resultado estético que se busque, el travertino puede trabajarse con poro abierto o con poro cerrado.
El travertino con poro abierto conserva sus cavidades naturales visibles. Este acabado potencia el aspecto más auténtico y orgánico de la piedra, aportando relieve y una sensación más natural. Es una opción muy apreciada en revestimientos decorativos, fachadas, muros, piezas especiales y proyectos donde se desea destacar la textura original del material.
El travertino con poro cerrado se obtiene rellenando los huecos naturales de la piedra con masillas, resinas o cementos especiales, seleccionados según el tono del material y el tipo de acabado deseado. Este proceso permite conseguir una superficie más uniforme, cómoda y fácil de mantener, especialmente en pavimentos interiores, baños, encimeras, zonas de paso y espacios donde se busca una limpieza más sencilla.
El relleno de los poros no elimina la personalidad del travertino, sino que adapta la piedra a las necesidades técnicas y estéticas de cada proyecto. Una misma variedad puede ofrecer una imagen más rústica y natural con el poro abierto, o una presencia más limpia y elegante con el poro cerrado.
Te asesoramos en la elección del tipo de relleno, acabado y formato más adecuado para cada aplicación, cuidando tanto el comportamiento técnico de la piedra como su expresión natural.
Acabados y aplicaciones del travertino natural
El travertino es una piedra natural muy versátil, capaz de adaptarse a proyectos de arquitectura, interiorismo y paisajismo con una gran riqueza de texturas y matices. Su superficie puede trabajarse en distintos acabados para responder tanto a criterios estéticos como técnicos, desde propuestas elegantes para interiores hasta soluciones resistentes para exteriores.
En Piedra Singular seleccionamos travertinos naturales en diferentes formatos, tonos y acabados, pensados para revestimientos, pavimentos, fachadas, baños, piscinas, escaleras y espacios exteriores.
Acabados del travertino
El acabado de la piedra define su tacto, su apariencia y su comportamiento en cada aplicación. Por eso, elegir el tratamiento adecuado es fundamental para conseguir un resultado equilibrado, duradero y coherente con el uso del espacio.
El travertino pulido ofrece una superficie lisa y con mayor brillo, ideal para interiores donde se busca una presencia más sofisticada. Realza las vetas, los poros y los matices naturales de la piedra, aportando luminosidad y profundidad al ambiente.
El travertino apomazado presenta una textura suave y mate, muy adecuada para proyectos contemporáneos que buscan una estética serena y natural. Es una opción muy utilizada en pavimentos interiores, revestimientos de pared, baños y zonas de paso.
El travertino envejecido aporta un aspecto más rústico y orgánico. Sus cantos suavizados y su textura ligeramente irregular lo convierten en una elección excelente para exteriores, patios, terrazas, jardines y proyectos donde se desea una integración natural con el entorno.
El travertino cepillado combina suavidad y relieve. Su superficie mantiene una textura agradable al tacto, con un carácter más natural que el acabado pulido, y funciona muy bien tanto en interiores como en exteriores cubiertos.
El travertino arenado o abujardado ofrece mayor rugosidad y agarre, por lo que resulta especialmente adecuado para pavimentos exteriores, zonas húmedas, bordes de piscina y espacios donde se requiere una superficie antideslizante.
Aplicaciones del travertino natural
Gracias a su resistencia, belleza mineral y variedad de acabados, el travertino puede utilizarse en múltiples soluciones arquitectónicas.
En pavimentos interiores, aporta continuidad visual, calidez y una sensación natural muy apreciada en viviendas, hoteles, restaurantes y espacios comerciales. En formatos grandes, genera superficies limpias y elegantes; en formatos más pequeños, permite composiciones más tradicionales o decorativas.
En revestimientos de pared, el travertino crea superficies con volumen, textura y profundidad. Puede utilizarse en salones, baños, entradas, zonas de recepción o espacios singulares donde la piedra se convierte en protagonista del proyecto.
En baños y zonas de agua, el travertino ofrece una estética natural y envolvente. Con el acabado adecuado, puede aplicarse en paredes, suelos, duchas, encimeras y lavabos, creando ambientes cálidos y sofisticados.
En terrazas, patios y jardines, el travertino envejecido, cepillado o arenado se integra con gran naturalidad en el exterior. Su textura mineral, sus tonos suaves y su resistencia lo convierten en una opción excelente para espacios al aire libre.
En piscinas y zonas exteriores húmedas, el travertino es una de las piedras naturales más valoradas por su belleza y comportamiento. Puede utilizarse en coronaciones, pavimentos perimetrales y zonas de descanso, siempre seleccionando formatos y acabados adecuados para mejorar el agarre y el confort.
También es una piedra muy utilizada en fachadas, escaleras, chimeneas, bancadas y elementos a medida, donde aporta presencia arquitectónica y una conexión directa con la materia natural.















